Estudiantes del San Sebastián destacan en concurso literario sobre el Archipiélago de Humboldt
La creatividad, la conciencia ambiental y el vínculo con el territorio encontraron un espacio de encuentro en la segunda versión del concurso literario “Archipiélago de Humboldt en 110 Palabras”, iniciativa que busca acercar a niños, niñas, jóvenes y adultos al patrimonio natural y cultural de este importante ecosistema a través de la escritura.
La convocatoria reunió participantes de distintas comunas de las regiones de Coquimbo y Atacama, quienes, mediante relatos breves, dieron vida a historias inspiradas en la biodiversidad marina, las especies emblemáticas del océano y la importancia de proteger uno de los territorios más valiosos para la conservación de la naturaleza en Chile y el mundo.
En este contexto, estudiantes del Colegio San Sebastián obtuvieron destacados resultados en la categoría Jóvenes, posicionando sus creaciones entre las mejores evaluadas por el jurado.
El segundo lugar de la categoría fue obtenido por el estudiante Andrey Tovar, con su relato “El krill y su importancia en el océano”. A través de su texto, el estudiante puso en valor el papel fundamental que cumple esta pequeña especie dentro del equilibrio de los ecosistemas marinos, demostrando cómo incluso los organismos más pequeños pueden ser esenciales para la vida en el planeta.
Por su parte, el tercer lugar fue para Sofía Magdalena Araya Pinto, con el microcuento “Si fuese mi último suspiro azul”, una obra que invita a reflexionar sobre la fragilidad de los océanos y la necesidad de proteger la biodiversidad marina para las futuras generaciones.
A estos importantes reconocimientos se suma la estudiante de cuarto medio Febe Orrego, quien recibió una mención honrosa por su relato “La perspectiva de un krill”, texto que destaca por abordar el ecosistema marino desde una mirada creativa y original, situando al lector desde la perspectiva de una de las especies más relevantes de la cadena alimentaria oceánica.
El Archipiélago de Humboldt es reconocido por su extraordinaria biodiversidad y por albergar especies emblemáticas que dependen del equilibrio de este ecosistema. Escribir sobre ellas implica no solo conocerlas, sino también desarrollar una mirada crítica y sensible respecto a su conservación.
En ese sentido, el concurso se transforma en una oportunidad para que los jóvenes reflexionen sobre problemáticas ambientales actuales y las traduzcan en historias capaces de emocionar, informar y generar conciencia.
La escritura posee la capacidad de acercar realidades complejas a través de la imaginación y la sensibilidad. Cada uno de los relatos desarrollados por los estudiantes demuestra que la conservación de la biodiversidad no solo se construye desde la investigación científica o las políticas públicas, sino también desde la cultura, la educación y las historias que somos capaces de contar.
Los reconocimientos obtenidos por Andrey, Sofía y Febe representan un motivo de orgullo para la comunidad educativa, pero también una señal de que las nuevas generaciones están desarrollando una profunda conexión con el territorio que habitan y con los desafíos ambientales de su tiempo.
