Consuelo Aguilera gana concurso nacional de ensayo ilustrado sobre Mujeres en Matemáticas

Una historia de superación, arte y pensamiento crítico desde Salamanca al país

Con inmenso orgullo comunicamos que Consuelo Trinidad Aguilera Cofré, estudiante de 1° medio del Colegio San Sebastián de Salamanca, ha obtenido el primer lugar nacional en el Concurso de Ensayo Ilustrado “Mujeres que inspiran las Matemáticas”, organizado por el Instituto de Matemáticas de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), en el contexto del Día Internacional de la Mujer en Matemáticas.

Este certamen, de carácter nacional e internacional, convocó a estudiantes de distintos niveles a reflexionar, escribir y crear en torno al papel de las mujeres en el mundo matemático y científico. El objetivo no era resolver ejercicios ni demostrar fórmulas, sino pensar críticamente desde la historia, la biografía y la imaginación, usando las matemáticas como vehículo de transformación cultural y personal.

El trabajo de Consuelo se centró en Emmy Noether, matemática alemana del siglo XX, reconocida por sus aportes fundamentales al álgebra abstracta y la física teórica. A través de un proceso reflexivo, guiado por el profesor César Piñones, la estudiante leyó, investigó y se conectó profundamente con la figura de Noether.

Me llamó la atención que para aprender de mujeres matemáticas no eran los números lo primero, sino sus historias de vida”, escribe Consuelo en su ensayo.

Lo que comenzó como una tarea desafiante —“pensé que iba a ser difícil porque creía que era resolver ejercicios matemáticos”, contó en entrevista— terminó transformándose en una experiencia personal y emocional. 

El ensayo no solo relata la vida de Noether, sino que teje puentes entre pasado y presente, entre ciencia y género, entre historia y esperanza. En palabras de Consuelo:

Hay ecos de Emmy y lo que vivió, en mis padres y en mi familia. No estoy sola en este camino… lo mismo que vivió ella, lo quiero lograr yo.

Además del ensayo, el concurso requería una ilustración original. Consuelo creó una imagen potente, cargada de simbolismo, que representó visualmente los conceptos centrales del texto: la exclusión, la resistencia y la trascendencia.

 

A mí me gusta escribir y dibujar. Para mí fue bacán mezclar todo eso en un solo proyecto.

 

Desde el colegio, se valora esta experiencia como parte de una línea pedagógica que busca integrar el aprendizaje académico con el desarrollo personal y la equidad de género, especialmente en contextos donde las niñas y adolescentes aún enfrentan barreras culturales en el acceso a áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

En su testimonio, Consuelo expresó:

Yo antes no confiaba tanto en mí. Me faltaba el empujón. Y este proceso me ayudó a ganar confianza, tanto como persona como estudiante.”

La estudiante también reflexionó sobre la importancia de que existan profesores que abran estas puertas:

Antes no tenía docentes que me incentivaran a participar. Si el profe no me hubiera invitado, no me habría metido. Pero ahora sé que quiero seguir en concursos y decirle a otros compañeros que se atrevan también.

Esta victoria marca un antes y un después en la trayectoria escolar y personal de Consuelo. Pero no es un punto final, sino un inicio prometedor. Ya participa en otros proyectos científicos del colegio, como el de cristalización, y se muestra decidida a seguir creciendo, aprendiendo y ayudando a otros a confiar en sus capacidades.

Aunque uno gane o pierda, lo importante es intentarlo. Y en una de esas, hasta se puede ganar… como me pasó a mí.

 

La comunidad educativa del Colegio San Sebastián celebra este logro con inmenso orgullo. Reconocemos en Consuelo no solo su talento y sensibilidad, sino también su valentía para desafiar prejuicios, para expresarse con libertad y para transformar el conocimiento en una obra de arte y conciencia.

Felicitamos a Consuelo Aguilera y a su profesor guía, César Piñones, por este proceso formativo, creativo y profundamente humano

Confíen en ustedes mismos. Acérquense a quienes los pueden apoyar. Y si algo no les gusta, investiguen… porque quizás termine gustándoles tanto como a mí me pasó con las matemáticas.

Esta frase final de Consuelo resume la esencia de su camino: curiosidad, esfuerzo y esperanza. Y es, al mismo tiempo, una invitación para que muchas más niñas y jóvenes se atrevan a caminar con confianza hacia el mundo del pensamiento, la ciencia y la creación.

 

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